El huachicol es la extracción de combustible de los oleoductos de PEMEX, de las tuberías de acero que cruzan rancherías, sembradíos y patios traseros. En el 2012 fue cuando se desbordó este negocio, ya que dos de los principales cárteles del crimen organizado tomaron las riendas y era un negocio rentable para la población, estos contrataban a un ingeniero que les enseñaba a perforar los ductos de PEMEX, pese a la leyenda de “peligro, propiedad federal” y con la técnica necesaria, podían horadar el acero de 2.5 centímetros de grosor. La franja del Huachicol, mejor conocida como TRIÁNGULO ROJO, se encuentra situada al sur de la Ciudad de Puebla, los ductos pasan por Palmar de Bravo, Quecholac, Esperanza, Palmarito y Tecamachalco, zona muy peligrosa. Es muy claro que la corrupcion empieza desde los mismos trabajadores de Petroleos Mexicanos, ya que eran los que sabían dónde comprar combustible robado. Según datos oficiales, el robo de combustible le provoca al Estado de Puebla, pérdidas de 60, 000 millones de pesos al año, unos 3,000 millones de dólares. Los huachicoleros extraían el equivalente a 600 pipas, con capacidad de 15, 000 litros cada una. El CISEN (Centro de Investigación y Seguridad Nacional) afirmó que, esto creció, cuando organizaciones del narcotrafico, descubrieron que el robo de hidrocarburos también era un negocio: las reglas eran sencillas les daban mil litros a $8 y lo revendían a $10; luego les daban dos mil, después cuatro mil, pero no se debía “fallar en los pagos”. De ahí, que se hicieron de enormes fortunas que transformaron todo el entorno. En el 2018, las autoridades ubicaron 1815 tomas clandestinas en Puebla y en todo México unas 12581. Por cada cargamento legal de gasolina o diésel existen uno o dos ilegales. Así como ha traído beneficios económicos, también trajo una oleada de asesinatos y crímenes violentos; esto se debió a la “purga” de los Zetas que dominaban la región. También ha habido explosiones , muertes y heridos, provocadas por las fugas de combustible. Recordarán que Lopez Obrador, presidente de México, cerró seis ductos, en el Centro y Occidente del país, de ahí, la severa escasez de gasolina en varios Estados de la República Mexicana. Trayendo como consecuencia, el descontento generalizado de la población, ya que tenía q hacer largas filas para cargar combustible. La estrategia de AMLO, surtió efecto, las tomas clandestinas cayeron en 2019 y 2020, coincidiendo con la pandemia; pero ahora, en el 2021, vuelve a crecer, pasando de 168 perforaciones ilegales, a 1081, por lo que cada 4 horas 3 minutos, los huachicoleros perforan ductos de PEMEX. El gobernador de Puebla, Luis Miguel Barbosa Huerta dice que el robo de hidrocarburo ha migrado a la Sierra Norte de Puebla ( Huauchinango y Venustiano Carranza); esta alternativa se dió cuando se “cerró” el ducto que cruza la zona del Triángulo Rojo, y el que quedó menos vigilado fue el q pasa por el norte de la Entidad y además hay mayores alternativas de movilidad para la dispersión, ya que en el centro, las carreteras están totalmente monitoreadas. Además el huachicol deja grandes ganancias y no hay muchas alternativas de trabajo, dicen familias que ya ven esta actividad como “normal” y “cotidiana”, “casi correcta”. De acuerdo al reporte de la Gestión, Administración y Vinculación Municipal (Igavim), los municipios que presentaron incremento en el huachicol son: Tepeaca, Acatzingo, San Martín Texmelucan, Palmar de Bravo, San Matías Tlalancaleca, Acajete, Amozoc, Tlahuapan, San Salvador El Verde, Los Reyes de Juárez, Ahuazotepec y Quecholac.

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