PAN DE MUERTOS: RITUAL Y TRADICIÓN PREHISPÁNICA DE MÉXICO

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Texto: Evelin Gómez
Fotografía: Luceli Pastrana
La creencia popular en México, es que después del 2 de noviembre, la comida que se retira de los altares y ofrendas de los hogares mexicanos no tiene ni olor ni sabor. Muchos académicos extranjeros se encuentran fascinados con esta creencia que forma parte del día de muertos en México, porque estos días “de todos santos” son la mezcla entre las creencia cristiana y prehispánica que honra a los que se fueron.
Esta festividad ha desarrollado un atractivo amplio en la cultura mexicana. La popularidad de películas como Coco, producción de Pixar lanzada en 2017 o el famoso “desfile de catrinas” de una de las películas del agente 007, demuestra la importancia de la festividad y hace que la gente haga preguntas sobre la celebración, pero también se corre el riesgo de que pierda su significado cultural y no se cuida apropiadamente, señalan expertos.
Aunque los académicos suelen estar de acuerdo en que se originó con los pueblos indígenas de México, debaten cómo los vivos comenzaron a conmemorar a los muertos. Algunos eruditos, como, creen que fue una celebración ligada al cambio de estación. Otros, lo asocian con el ciclo de cultivo del maíz, cuando la gente pedía a las almas de los muertos y a las fuerzas de la naturaleza que trajeran una buena cosecha.
MÉXICO, EL PAÍS QUE RECUERDA A SUS MUERTOS CON ALEGRÍA, COMIDA Y FIESTA
A diferencia de otros países donde este día se vive como parte de un duelo, para los mexicanos es sinónimo de alegría, ya que recuerdan a sus difuntos con un clima de fiesta, que incluye desfiles, música, flores y también comidas tradicionales, incluyendo aquellas que le gustaban a la persona fallecida.
Después de que los españoles comenzaron a convertir a los pueblos indígenas al cristianismo, la celebración indígena absorbió las tradiciones católicas del Día de Todos los Santos (1 de noviembre) y el Día de los Difuntos (2 de noviembre).
En el México del siglo XVI, los españoles celebraban el Día de Todos los Santos y el Día de los Difuntos con vigilias en el cementerio colocando flores, velas y pan, dijo Stanley Brandes, profesor de la Universidad de California en Berkeley, quien ha investigado el Día de Muertos. El pan de muerto debe su dulzura al azúcar que fue llevado a México por los españoles.
ORIGEN DEL PAN DE MUERTO
El pan de muerto como ofrenda al difunto que se coloca en altares en los hogares es un ritual que se relaciona con algunas costumbres de las culturas prehispánicas.
«Una ofrenda similar a la actual era la de la diosa Cihuapipiltin, dedicada a las mujeres que morían del primer parto. Se creía que rondaban por el aire causando enfermedades entre los niños, por ello les hacían regalos en el templo o en las encrucijadas del camino», sostiene un informe del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), organismo dependiente del Gobierno de México.
«Las ofrendas consistían en ‘panes’ de diversas figuras hechos a base de amaranto y pan de maíz seco y tostado, otros ofrecían unos tamales y maíz tostado, casi toda la ofrenda era de amaranto porque lo consideraban un alimento especial», continúa el informe, basado en escritos de Fray Bernardino de Sahagún, misionero franciscano autor de la obra Historia general de las cosas de Nueva España.
Sin embargo, existe una controversia respecto a su origen porque algunos historiadores señalan que la tradición es europea. En un ensayo publicado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México a cargo de la historiadora Elsa Malvido, se señala que ya en la Edad Media los católicos elaboraban un pan similar que se ofrendaba en altares.

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