Madre de Alma Lilia exige justicia

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Feministas acapulqueñas se suman a su clamor
Por Ignacio Hernández Meneses
Ahogada en lágrimas, doña Leonilda Lilia Salazar López, madre de Alma Lilia -torturada y ejecutada por el rumbo de Punta Diamante, en septiembre del 2021-, vino desde Tlalnepantla, Estado de México al Centro Integral de Justicia de Acapulco, a una audiencia de rigor pero simple y sencillamente le dijeron que por segunda ocasión, se difería ahora hasta el 31 de mayo venidero.
“Mi hija, desafortunadamente ya no está con nosotros, no se puede defender. Tenemos un amparo desde enero y hasta la fecha no hemos recibido respuesta, queremos saber qué es lo que realmente esté pasando”, manifestó con voz entrecortada, la afligida señora que exige justicia por su primogénita, una joven ingeniera civil que arribó al puerto al filo de las 19:00 horas del sábado 4 de septiembre del año pasado.
Antes de viajar por avión, Alma Lilia informó a sus padres que ahora le tocaría trabajar en Acapulco, donde se reuniría con su jefe de la empresa constructora, y eso fue lo último que supieron.
El 7 de septiembre por la tarde, la joven profesionista fue encontrada muerta entre la maleza de un terreno baldío en el boulevard de Las Naciones, frente a las instalaciones del CRIT, con visibles huellas de tortura y un balazo en la frente.
Acompañada de su familia, Leonilda, demanda de la fiscal del estado Sandra Luz Valdovinos Salmerón, coadyuve en el ámbito de su competencia para que el proceso no tenga tácticas dilatorias, se agilicen las investigaciones y se admitan todas las pruebas, “y ante todo, el caso de mi hija no quede impune”.
Visiblemente preocupada, expuso que ya está desesperada, y que el imputado está detenido, “pero presentó cuatro abogados, y están echando abajo todas nuestras pruebas”,
“Mi hija vino a Acapulco porque su jefe le habló que tenía un proyecto de trabajo y yo contacté con ella, cuando llegó al aeropuerto y me dijo que ya estaba con su jefe… el domingo traté de comunicarme con ella y nada. Iniciamos la búsqueda porque yo siempre mantengo comunicación con mis hijos”. En la entrevista, por razones obvias, la señora siempre se reservó el nombre del principal implicado, una persona de confianza de su hija.
¡No se vale que le corten sus alas..!
También acompañada de activistas del movimiento feminista en Acapulco, con pancartas en mano que tenía una foto de Alma Lilia sonriendo, realizaron una protesta pacífica en la sede del Centro Integral de Justicia -ubicado justamente a cinco kilómetros donde fue encontrada-, para exigir una profunda investigación con los protocolos de feminicidio y que se aplique todo el peso de la ley.
Alma Lilia, fue una profesionista comprometida con su trabajo, era soltera, había viajado en otras ocasiones precisamente por motivos de trabajo; le gustaba el rock y las reuniones familiares.
“Era muy humana y alegre, traviesa, juguetona pero con humor negro”, recuerda con nitidez su hermano, al tiempo que reconoció que “ella quería crecer pero aquí le quitaron todos sus planes, porque no vino a vacacionar”.
La familia retornó triste y molesta porque no hubo audiencia, lo que implica que el proceso se alargue. La primera audiencia era el 4 de marzo, y la segunda que era el 4 de abril se difirió por cambio de juez. En este lapso, el caso quedó a la deriva.
Sin embargo, con el corazón en la mano y con sus ojos que brillaban de lágrimas de indignación, la señora madre de Alma, manifestó que “sí creo en la justicia por eso estoy aquí y también creo en la justicia divina por eso estamos resueltos a luchar por mi hija porque estaba llena de vida y no se vale que le corten sus alas… ¡Ella vive!”.
De nueva cuenta la impunidad recorre Guerrero. En este caso, les han dicho sin mayor explicación que “se violaron los derechos humanos de la persona que vio por última vez a la ingeniera Alma Lilia”.