Recuperar el orden en Marquelia y Acapulco

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Roberto Santos
Como reza el dicho: “tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe”.
Y justo eso les pasó a los integrantes de la Comunitaria de la UPOEG en Marquelia.
Los líderes deben entender que no es buena idea insistir en medir sus fuerzas y retar al gobierno estatal y al federal, agrediendo a la Marina, Sedena, la GN y la Policía del Estado.
Ayer lo entendieron de la peor manera.
Les respondieron, los detuvieron y quitaron sus bloqueos.
Seguramente esa decisión de ya no permitir que violenten a la Policía del Estado, la GN y a los militares, va a ser bien visto por la población.
Eso que pasó en Marquelia debe ser el punto de inicio para que el gobierno del estado recupere el control e impongan el estado de Derecho y con eso el orden público en todas las regiones donde las policías comunitarias creen que pueden estar sobre el mismo Estado.
Eso es imposible, y quienes llegan a creer que las corporaciones policíacas no actúan por miedo, ya saben que estaban en un error.
Si la gobernadora es conciliadora, abre la mesa para el diálogo y el entendimiento para favorecer el clima de paz, ¿por qué las organizaciones comunitarias no hacen lo mismo?
¿Por qué creen que pueden poner de rodillas al gobierno del estado y al federal?
Si quitaron los bloqueos en la Costa Chica, lo mismo se debe hacer en Acapulco, y no permitir que se vuelva la caja de resonancia de lo que sucede en Marquelia.
Ya no deben permitir que la población ni los turistas queden a merced de fuerzas “oscuras”, como dice Abelina López Rodríguez, al referirse a los grupos que crearon el caos en las calles del puerto como reacción a lo sucedido en Marquelia.
Y que por cierto, no se atrevió a quitarlos, aunque sea su responsabilidad.
Este día miércoles, han sido detenidas personas por realizar manifestaciones violentas de grupos criminales en Acapulco, informó el Vicefiscal de Investigación Mtro. Ramón Celaya Gamboa.
La Ceteg es otra de las organizaciones que han rebasado los límites y sus bloqueos y acciones violentas han causado daño a terceros, como sucedió con el accidente del tráiler que arrolló a varios vehículos.
Afortunadamente no hubo muertos que lamentar, pero sí vehículos totalmente destrozados.
Es necesario que el gobierno del estado ya no permita que estas organizaciones conculquen el derecho que otros tienen de transitar libremente por la carretera.
Aplicar la ley es la obligación de la gobernadora.
Es el momento para hacerlo, de no ser así, debe prepararse para que cualquier grupo u organización salga a retarla y crea que puede actuar impunemente.
Por lo pronto, la Ceteg ¿puede poner sus barbas a remojar?
Puede que sea el momento de que esta organización de profesores abandone su actuación vandálica, y recuperen algo de racionalidad en sus manifestaciones políticas.
Pero lo principal: que aprendan a negociar sin que de inmediato brote su espíritu irracional y destructor.